Cuando menos te lo esperes estarás dando saltos por ahí, con maripositas, aún
pequeñas, pero existentes por fin, y diferentes a las de antes... las de antes
se habrán ido para siempre.
Sonreirás y radiarás alegría por cada poro de tu
bronceada piel, pasarán los días solos, sin que tengas que luchar por qué el
reloj siga su rumbo, no tendrás que matar el tiempo, pues lo disfrutarás, e
incluso no querrás que pase, bailarás, cantarás, beberás, te divertirás como
nunca, no te hará falta nadie, y de repente te darás la vuelta y estará
ahí quien menos esperas, pero a quien más necesitas.
Sólo tienes que dejar de
esperarlo...

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